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DE LA LÓGICA EN LAS CASILLAS Y SU AUSENCIA FUERA DE ELLAS

Por Rafael Francisco Góchez (18-11-02)

Por primera vez en la historia del ajedrez nacional, se ha convocado a un Campeonato Infantojuvenil estratificado en categorías sin que éstas se mezclen, como ha sucedido en ediciones anteriores.

No creo necesario argumentar sobre las importantes diferencias que, durante la adolescencia, establecen las diferencias de edad; pero la idea, propósito y objetivo es, precisamente, tener un torneo en donde se obtengan con claridad los mejores jugadores de cada estrato por edad, es decir, Sub-10, Sub-12, Sub-14, Sub-16 y Sub-18, respondiendo a la misma estructura que la FIDE tiene para torneos juveniles a nivel mundial y regional. Esto permite establecer con mayor certeza los planes de preparación para eventos próximos a nivel regional, continental o incluso mundial.

En este ámbito, casos hay de algún jugador que, teniendo un nivel demasiado superior al resto de participantes de su categoría, considere de poco mérito entrar en tal torneo y prefiera lanzarse a ganar el torneo de la categoría inmediata superior o, en algunos casos, saltando hasta dos categorías. Nombres mundiales para demostrar esto no hace falta traerlos a cuenta.

Lo ilógico viene cuando no son uno ni dos los que sacrifican un triunfo relativamente seguro, en aras de la posibilidad de un galardón mayor, sino que, en una especie de decisión grupal, aparecen nada menos que cinco adolescentes envalentonados, todos ellos nacidos en 1986 y, por lo tanto, habilitados para pelear el campeonato de la categoría Sub-16, jugando en Sub-18.

Alabada sea la autoestima de todos y cada uno, si fue por voluntad propia. Sí, pero... ¿qué no es sólo uno el que va a quedar campeón?

Mi punto es el siguiente: dado que su principal argumento es su mayor fuerza, astucia y poderío por sobre los demás, esto significaría que "A" cree que es muy fácil ganarle a "B", "C", "D" y "E"; "B", desde luego, cree que es muy fácil ganarle a "A", "C", "D" y "E"; por supuesto, cada uno de los demás piensa, respectiva y exactamente, lo mismo de sus compañeros de generación. ¿Alguien entiende? Y eso para no hablar de otros fuertes competidores que se quedaron donde debían, o sea, en Sub-16, como "F" y "G", más algún otro que seguramente estaría por dar la sorpresa.

Pues bien: si tan superior es el nivel relativo que cada uno de ellos cree tener, lo lógico hubiera sido que jugaran todos en Sub-16, donde estaban, precisamente, todos los implicados. El torneo, obviamente, se vuelve fuerte por la sola presencia de estos chicos.

Que alguno de ellos diga que el Sub-18 en general es más fuerte, falso, a menos que todos se pasen para esa cancha. Que otro venga con que "por fogueo", absurdo, ya que precisamente el entreno y el fogueo existen con vistas a una competencia donde se definen títulos, trofeos y medallas. O sea, chicos, la competencia es ésta, para la cual ha sido el fogueo, y no al revés.

Ahora resulta que, con algo de suerte, sólo uno de ellos va a tener razón, por definición, y los otros cuatro estarán vilmente equivocados. Ejemplifico si "A" (Sub-16) se mete junto con dos Sub-18 en los 3 primeros, todos los demás Sub-16 habrán perdido la clara oportunidad de ganar el campeonato de su categoría, que por derecho y por lógica les correspondía. Lo mismo pasará en caso de que cualquier otro gane, salvo que el 1-2 lo hagan los que deben hacerlo, es decir, los Sub-18. O lo que es igual: el próximo viernes se comprobará que al menos la mayoría de los mencionados adolescentes quisieron, pidieron y exigieron el no-trofeo, la no-medalla y el no-título.

Parte importante de la formación del carácter de un jugador es, efectivamente, aprender a GANAR CUANDO TIENE QUE GANAR y GANAR DONDE TIENE QUE GANAR.

Cuando están en torneos por encima de su edad, nivel o categoría, aplauso cuando sea por fogueo, pero censura cuando sea por resultados; ya que entonces lo que en el primer caso fue motivación para el triunfo, se puede transformar en excusa y hábito para la derrota.

Termino con una cita, sorpréndanse, ¡bíblica! (por si la antigüedad fuese más respetable que la revelación): hay "tiempo de sembrar y tiempo de recoger lo sembrado" (Eclesiastés, 3). La traducción es simple: sembrar = entreno y fogueo; recoger lo sembrado = un trofeo, una medalla, un diploma. Si alguien conoce otra lógica para el deporte, que me la explique.


EPÍLOGO (22-11-02):

Terminó el torneo y los resultados dieron la razón a los párrafos anteriores. El 1-2-3 del Sub-18 lo hicieron Juan Liévano, Javier Segura y Nelson Martínez, los tres nacidos en 1985 y jugando en la categoría correcta; mientras que los cinco inducidos y/o envalentonados (Jorge Ancheta, Valmore Escamilla, MIF Nayda Avalos, José Martell y Jorge Iraheta), que pudieron haberse apropiado legítimamente de los premios en Sub-16, quedaron, sí, con un buen fogueo, pero sin ningún trofeo.

 

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