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República de El Salvador en la América Central

El Salvador en la
34ª Olimpiada de Ajedrez

Estambul, Turquía.
28 de Octubre - 12 de Noviembre de 2000.

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SELECCION MASCULINA

 RONDA   RIVAL   RESULTADO   RONDA   RIVAL   RESULTADO 
1  Islandia  ½ - 3½ 8  Etiopía  3 - 1
2 Chipre 3 - 1 9  Bolivia  4 - 0
3  Colombia  0 - 4 10  Myanmar  2 - 2
4  Mónaco  1½ - 2½ 11  Singapur  1½ - 2½
5  Jersey (UK)  3 - 1 12  Pakistán  2 - 2
6 Túnez 2 - 2 13  E. Arabes  ½ - 3½
7 Paraguay 1 - 3 14 IBSA 1½ - 2½

Posición final: 94 de 126 = percentil 26%

 JUGADOR  1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 TOTAL  %  TPR
 Leyva, H ½ ½ 0 1 1 1 ½ 1 1 0 0 - 0 ½ 7 54 2392
 Iraheta, J  0 - - 0 - - - - - - - 0 - - 0 0 -
 Arias, L 0 1 0 ½ 1 0 0 1 1 ½ ½ 1 0 1 54 2324
 Segura, J - ½ - - ½ 1 ½ ½ 1 1 0 0 ½ 0 50 2194
 Liévano, J 0 - 0 - - - - ½ - - - - - - ½ 17 -
 Chávez, R - 1 0 0 ½ 0 0 - 1 ½ 1 1 0 0 5 42 2088
TOTAL ½ 3 0 3 2 1 3 4 2 2 0 0 25½ 46  

SELECCION FEMENINA

 RONDA  RIVAL  RESULTADO   RONDA   RIVAL   RESULTADO 
1  USA  ½ - 2½ 8  Albania  0 - 3
2  Indonesia  0 - 3 9  Botswana  2 - 1
3  E. Arabes  1½ - 1½ 10 Macao 2 - 1
4  Turquía "B"  1½ - 1½ 11  Puerto Rico  2 - 1
5 Sri Lanka 2 - 1 12 Sudáfrica 1½ - 1½
6 Islandia 1½ - 1½ 13  N. Zelandia  2½ - ½
7 Guatemala 1 - 2 14 Gales ½ - 2½

Posición final: 73 de 86 = percentil 16%

 JUGADORA  1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 TOTAL  %  TPR
 Zepeda, S ½ 0 1 0 1 0 0 0 1 1 1 ½ 1 0 7 50 2067
 Pastor, T 0 0 0 1 ½ ½ 1 0 ½ 0 ½ - 1 ½ 42 1985
 Osorio, L 0 - - ½ - 1 0 - ½ 1 ½ ½ ½ - 50 2029
 Avalos, N - 0 ½ - ½ - - 0 - - - ½ - 0 25 -
TOTAL ½ 0 2 1 0 2 2 2 ½ 18½ 44  

Puntaje de latinoamérica
Final

MASCULINO

PAIS PTS PAIS PTS
Argentina 29½ Honduras 24
Brasil 30½ México 27
Bolivia 25 Panamá 23½
Chile 29 Paraguay 27½
Colombia 26½ Perú 28½
Costa Rica 27 Puerto Rico 26
Cuba 32 Uruguay 25½
Ecuador 28 Venezuela 27½
El Salvador 25½    

FEMENINO

PAIS PTS PAIS PTS
Argentina 20½ El Salvador 18½
Brasil 20 Guatemala 19
Colombia 19 México 19½
Costa Rica 19½ Puerto Rico 18½
Cuba 23½ Venezuela 20½
Ecuador 21  
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Análisis de la participación de El Salvador en la
34ª Olimpiada de Ajedrez

Estambul, Turquía.
28 de Octubre - 12 de Noviembre de 2000.

I. Conformación de las delegaciones

EQUIPO MASCULINO

A principios de año, la Federación Salvadoreña de Ajedrez convocó a un torneo clasificatorio para este evento. En principio, se asignó una plaza para el campeón nacional y dos plazas más para quienes ocuparan los primeros puestos en dicha competencia. Asimismo, se estableció que las demás plazas estarían destinadas a jugadores juveniles.

Los participantes enviaron una carta a la FSA pidiendo que no fueran dos sino tres los jugadores mayores clasificados, insistiendo en que, si lo que se procuraba era el fogueo para los juveniles, para ello existían torneos internacionales por edad. Por su parte, el campeón nacional, el MI Héctor Leyva, puso en disputa su plaza, con lo que se rifaban cuatro puestos.

Así las cosas, de dicho torneo salieron cuatro clasificados, siendo ellos: MI Héctor Leyva, MF Ricardo Chávez, Lemmys Arias y MF Boris Pineda. El jugador juvenil seleccionado fue Javier Segura, merced a su destacada actuación en torneos nacionales e internacionales. Sin embargo, a última hora el MF Boris Pineda manifestó que, por motivos de trabajo, no podría asistir al evento, siendo su plaza ocupada por otro jugador juvenil, Juan Liévano. A la delegación existente se unió un tercer juvenil, Jorge Iraheta, quien viajó con recursos propios.

La delegación olímpica quedó así:

- MI Héctor Leyva (2409, campeón nacional)
- MF Ricardo Chávez (2111)
- Lemnys Arias
- Javier Segura (juvenil)
- Juan Liévano (juvenil)
- Jorge Iraheta (juvenil)

Al respecto, consideramos altamente positivo que la FSA invierta recursos en el fogueo de jugadores juveniles, en especial si tomamos en cuenta que los veteranos ya parecen haber dado al país lo que de ellos podría esperarse, y los demás adultos jóvenes -quienes han representado al país en diversos eventos durante la última década- por diversos motivos no le están dedicando el tiempo suficiente a su preparación.

No obstante lo anterior, a la postre nos preguntamos si no podría haberse aprovechado mejor una de las plazas de los juveniles, enviando a uno de ellos al Campeonato Mundial en Oropesa del Mar, Barcelona, España; previendo que dos de los tres juveniles habrían de tener muy poca participación jugando en las olimpiadas, como efectivamente sucedió (Liévano e Iraheta apenas hicieron tres partidos cada uno). Pero el curso de los acontecimientos parece haber sido de tal forma que imposibilitó lo anterior, puesto que la renuncia de MF Boris Pineda y la incorporación del mismo Iraheta ocurrieron a última hora.

EQUIPO FEMENINO

En la convocatoria al Campeonato Nacional Femenino se especificó que las jugadoras que ocuparan los cuatro primeros lugares conformarían el equipo olímpico, lo cual se respetó escrupulosamente, siendo las clasificadas:

- WFM Sonia Zepeda (2046, campeona nacional)
- WFM Tahnya Pastor
- WFM Lorena Osorio
- WFM Nayda Avalos

No obstante, toda la comunidad ajedrecística nacional se pregunta por qué nuestra mejor jugadora internacional -WIM Lorena Zepeda (2069), medalla de bronce en los recientes juegos escolares cubanos- no fue incluida en la delegación. La explicación es, a la vez, simple y complicada.

Simple, por cuanto ella resultó clasificada en la quinta posición en el mencionado torneo. Complicada, por cuando las jugadoras Pastor, Osorio, Avalos y la misma Zepeda finalizaron el torneo con la misma cantidad de puntos, aplicándose el sistema Sonnenborg-Berger para el desempate. La sombra de la duda viene dada por ciertos resultados sospechosos, aunque su ilegitimidad no pueda probarse, los cuales -si bien no ponen en duda el campeonato obtenido por Sonia- sí modificaron la cuestión clasificatoria.

En esta supuesta irregularidad nada tiene que ver la FSA, pues la responsabilidad recaería sobre las mismas jugadoras. Es de esperar que para próximos eventos se establezca de una vez el desempate mediante enfrentamientos directos entre las implicadas.

II. Rendimiento competitivo

EQUIPO MASCULINO

Se ubicó en la posición 94 de 126, para un percentil de 26%, lo que representa un ligero avance con respecto a las olimpíadas anteriores (19% en 1996 y 18% en 1998).

Se hicieron 25½ puntos de 56 disputados, lo que da un 46% de eficiencia. Esta puntuación está, a nivel centroamericano, por debajo de Costa Rica (27) y por encima de Honduras (24) y Panamá (23½).

Rendimiento de MI Héctor Leyva (2409): 54%.
7 puntos de 13 posibles [5+ 4= 4-]

Aceptable actuación. 3 de sus 4 pérdidas fueron contra jugadores de rating superior. Ganó cuando debía ganar y sus empates fueron reales, nunca "tablas de gran maestro". Es posible que su responsabilidad como entrenador y capitán de ambas selecciones afecten ligeramente su desarrollo como jugador; sin embargo, también es cierto que en esta segunda faceta es donde está su mayor aporte al país.

Rendimiento de Lemnys Arias: 54%.
7½ puntos de 14 posibles [6+ 3= 5-]

Buena actuación. Siendo un jugador de mayor inclinación táctica y muy alta combatividad, jugó en siempre en vivas posiciones y nunca renunció a la búsqueda de la victoria, independientemente del color de piezas. Dedicado por completo al estudio y práctica del ajedrez, ha hecho grandes avances que lo perfilan como fuerte carta centroamericana. La FSA debería aprovecharlo mejor, delegando formalmente en él algunas tareas de formación para nuevos valores.

Rendimiento de Javier Segura: 50%.
5½ puntos de 11 posibles [3+ 4= 3-]

Sobresaliente actuación. Siendo un juvenil de 15 años en apenas su tercera salida internacional (en este mismo año estuvo en Guatemala y Cuba), sus puntos a este nivel han de considerarse magníficos. Debe asimilar esta experiencia con serenidad y objetividad, a fin de alcanzar la maestría y excelencia ajedrecística que sus cualidades le exigen, y que sus predecesores, en cuanto anteriores promesas juveniles, parecen haber dejado en el olvido.

Rendimiento de MF Ricardo Chávez (2111): 42%.
5 puntos de 12 posibles [4+ 2= 6-]

Regular actuación. Mientras su rendimiento nacional pareciera consolidarse, sus presentaciones internacionales van a la baja (como en el reciente Subzonal 2.3c). En esta olimpiada incluso fue víctima de lances tácticos que, por los años que lleva entrenando, debió haber previsto. Ciertamente, en los últimos tiempos ha tenido menos dedicación al estudio que cuando adolescente, lo que evidencia cierta falta de ambición característica en varios jugadores de su generación.

Rendimiento de Juan Liévano: 17%.
½ punto de 3 posibles [0+ 1= 2-]

Regular actuación, si se considera su poco tiempo de entreno y la buena recuperación que tuvo en su tercera partida, donde jugó conforme a su estilo y pudo puntuar.

Rendimiento de Jorge Iraheta: 0%.
0 puntos de 3 posibles [0+ 0= 3-]

Insuficiente actuación. Pese a haber perdido sus tres juegos, hemos de decir, en su favor, que fue sacrificado en el segundo y primer tablero. Quizá la exigencia de este torneo haya sido mucho para lo que, por el momento, puede dar. Se espera que la experiencia le sirva en eventos posteriores.

EQUIPO FEMENINO

Se ubicó en la posición 73 de 86, para un percentil de 16%, un retroceso respecto a la olimpíada anterior (19% en 1998).

Se hicieron 18½ puntos de 42 disputados, lo que da un 44% de eficiencia. Esta puntuación está por debajo de todos los latinoamericanos participantes, salvo Puerto Rico (18½), y es la menor de centroamérica (Costa Rica hizo 19½ y Guatemala 19).

Rendimiento de WFM Sonia Zepeda (2046): 50%.
7 puntos de 14 posibles [6+ 2= 6-]

Regular actuación. Su rendimiento técnico es conforme a lo que de ella se puede esperar, salvo un juego donde perdió un final tablas por falta de fundamento. Manda desde hace cuatro años en el ajedrez femenino nacional, pero sus perspectivas internacionales lucen, de un tiempo para acá, bastante limitadas. Urge una pronta recuperación.

Rendimiento de WFM Tahnya Pastor: 42%.
5½ puntos de 13 posibles [3+ 5= 5-]

Insuficiente actuación. La cantidad de errores cometidos, especialmente en la primera mitad del torneo, genera inquietudes sobre la transición que parece estar experimentando en su vida. Necesita recuperar su concentración y, con ello, devolver la confianza en la selección femenina.

Rendimiento de WFM Lorena Osorio: 50%.
4½ puntos de 9 posibles [2+ 5= 2-]

Insuficiente actuación. Si bien su porcentaje parece aceptable, la apreciación cambia cuando se examinan sus partidas, en muchas de las cuales dio tablas en posiciones absolutamente ventajosas o dejó pasar lances tácticos que, después de tanto año de entreno, está en la obligación de ver. Esta competencia, aunada a su habitual bajo rendimiento en competencias abiertas locales, debería generar en ella un pronto cambio de actitud.

Rendimiento de WFM Nayda Avalos: 25%.
1½ puntos de 6 posibles [0+ 3= 3-]

Insuficiente actuación. Su 25% aún pudo ser un 17%, ya que fue perdonada por una rival. Si bien a 14 años es ésta su primera olimpiada, más cierto es lo que sentenció Karpov: "No se puede luchar por la victoria si en el fondo del corazón lo que se busca son las tablas". Debe reaccionar pronto, para que no le suceda lo que a muchos: pasar de ser una extraordinaria promesa a engrosar las filas de quienes, durmiéndose en sus laureles, nunca llegaron hasta donde su talento los comprometía. Confiemos en que este no sea su caso.

III. Valoraciones finales

Todo trabajo institucional ha de valorarse en función de metas y objetivos. Entendemos que una participación de esta naturaleza busca, aparte de la convivencia y el ELO internacional, un fogueo para torneos regionales, pues los niveles ajedrecísticos latinoamericanos (con excepción de Cuba, Brasil y Argentina) resienten las deficiencias sociales en cuanto a desarrollo humano, calidad de vida y sistemas educativos.

Así las cosas, consideramos que las actuaciones de MI Héctor Leyva y Lemmys Arias, a corto plazo, y Javier Segura, a mediano plazo, los ubican como buenos candidatos a medallistas individuales centroamericanas. Sin embargo, es la selección femenina la que acarrea sobre sí la mayor cantidad de dudas, y los pronósticos sobre sus logros en los próximos Juegos Deportivos Centroamericanos del 2001 no deberían ser demasiado optimistas.

La FSA debe tener claro, como hasta ahora, que es en el trabajo con los juveniles donde está el camino de la evolución ajedrecística; sin embargo, también urge que se optimicen los recursos con que se cuenta, para no descuidar a los de mediana edad (18 a 20 años) y que también puedan incorporarse sistemáticamente los talentos infantiles.

La FSA debe ser más agresiva en cuanto a la difusión de la práctica del ajedrez en las escuelas. Cierto es que actualmente hay instituciones y entrenadores particulares que se dedican a nutrir los torneos nacionales, pero también es verdad que la FSA podría hacer más por generar entusiasmo en otros escenarios que actualmente no están involucrados en este quehacer, por hoy totalmente centralizado en el área metropolitana.


¿Faltó Lorena o faltó ambición?

Comentario propósito de la participación del equipo femenino en la
34ª Olimpiada de Ajedrez (Estambul, Turquía, 2000).

Por Rafael Francisco Góchez

Hay una pregunta, capciosa y retórica, que flota con diferentes matices en el ambiente ajedrecístico local, luego de ver los resultados y, sobre todo, las partidas de la selección femenina de ajedrez en la reciente Olimpiada de Estambul, Turquía. El título de este artículo la recoge.

Hace dos años, el país envió por primera vez un equipo femenil a la máxima competición ajedrecística en Elista, Kalmykia. Y esto fue porque sólo hasta finales del siglo XX pudo hablarse de ajedrez jugado por mujeres en El Salvador. Apenas en 1993 se realizó el primer campeonato nacional femenino, con jugadoras como Reyna Chávez, la primera campeona, y Brenda Cienfuegos, la primera tricampeona.

Fue hasta 1997 cuando la Federación Salvadoreña de Ajedrez se fijó como objetivo el crear un equipo femenino competitivo. En aquel proceso, guiado por el MI Héctor Leyva, comenzaron las hermanas Sonia y Lorena Zepeda, Lorena Osorio, Karen Chávez y Brenda Guerrero, quienes a estas alturas ya acumulan cuatro años de constante formación. En el camino, se fueron uniendo -en distintas épocas- las externadistas Tahnya Pastor, Nayda Avalos, Vanessa Batres y Ada Castaneda, para conformar lo que hoy es, prácticamente, el universo ajedrecístico femenino local, descontando a Karen Chávez, sumida en un incomprensible retiro.

Con mucho temor y discreto optimismo, luego de relativamente pocas sesiones de entreno, las hermanas Zepeda, Lorena Osorio y Karen Chávez, tuvieron su primera aventura en los VI Juegos Deportivos Centroamericanos (San Pedro Sula, Honduras, 1997). Cuán grande fue la sorpresa que dieran en dicha competición, al barrer con todos los oros, si bien de exhibición, por sobre las fuertes y tituladas jugadoras guatemaltecas, favoritas por su experiencia y rodaje.

Desde entonces, el ajedrez femenino se convirtió, dicho en términos populares, en el "caballito de batalla" de la FSA. Sus progresos fueron inobjetables, tanto como las barridas que, a nivel juvenil, han venido dando desde aquel año en los juegos CODICADER. Asimismo, el ascendente rendimiento que, en torneos locales, fueron evidenciando, las puso en la mira de todos los comentarios: pocos creían -y, ciertamente, muchos se sorprendían- de que el poder de las damas fuera algo más real que mero simbolismo de la pieza más poderosa dentro del tablero.

Llegó así la expedición a Elista, Kalmykia, en 1998. Sonia y Lorena Zepeda, Lorena Osorio y Tahnya Pastor, hicieron su debut internacional. Y aunque finalizaron en la posición 59 de 72, para un percentil de 19%, todos aplaudimos su esfuerzo y desempeño: con apenas uno o dos años de entreno, era cuestión de asimilar la experiencia, fortalecer el carácter y seguir adelante.

Para 1999, Sonia y Lorena Zepeda ya habían tenido la osadía de retar a los varones centroamericanos en su mismísimo territorio, haciendo el 50% de los puntos en el Torneo Subzonal absoluto 2.3c (San Salvador) y, conforme a la normativa establecida para dichos eventos, acreditándose el título de Maestro FIDE.

Vinieron entonces las becas y el mayor entusiasmo, de cara al Torneo Subzonal Femenino 2.3c, también con sede en nuestro país, en el cual se presentaba la oportunidad de coronar a nuestra primera campeona centroamericana y, de paso, con 6 puntos en 9 rondas, tener la primera Maestra Internacional (WIM), además de varias maestras FIDE (WFM).

Las encargadas de concretizar la hazaña mayor fueron, una vez más, Sonia y Lorena Zepeda. Para la caza de los títulos WFM se apuntaron Tahnya, Nayda (con 13 años no cumplidos), la otra Lorena y Brenda Guerrero. Los pronósticos fueron optimistas a ultranza, tanto que en los pasillos del evento algunos hablaban de tres maestrías WIM y tres WFM, además de hacer el 1-2-3 en la cima.

Lamentablemente, las guatemaltecas Ingrid Martínez y Carolina Mazariegos no se habían enterado de nuestros planes, y se agenciaron los primeros lugares. Al título WIM sólo llegó Lorena Zepeda, mientras que al WFM llegaron Tahnya y, justo sobre la hora, la otra Lorena y Nayda, esta última con la curiosa marca de 1 victoria, 1 derrota y 7 tablas. La cosecha fue buena; pero el sinsabor, de cara a las demasiado alegres expectativas iniciales, fue patente.

Un detalle técnico del evento fue que se hicieron 9 rondas en sistema suizo para 16 participantes, con lo que el sistema necesariamente colapsa, dando pareos absurdos a partir de la ronda 7 e inflando el puntaje de jugadoras que están muy por debajo del percentil de 50. Pero la FIDE requiere 9 rondas para optar a los títulos y, en tanto no hay ningún reglamento que explícitamente relacione número de participantes con número de rondas, es caso cerrado.

Pero de cualquier modo que sea, mientras tuvieron ambición, deseos de llegar lejos, ansia de triunfo y alto espíritu competitivo, todo parecía ir viento en popa. Los varones comenzaron a respetar su juego, y ya no se burlaban de otros cuando perdían ante ellas: más bien se preocupaban y algunos ciertamente palidecían ante la expectativa de que se les pareara con las mencionadas señoritas (en este, como en otros medios machistas, aún se considera una vergüenza "perder con una mujer", mucho más con una niña). Los torneos femeninos eran limpios y la única regla adicional que había que poner en las bases era la de "se prohiben terminantemente las conversaciones entre las jugadoras". En verdad, de ellas se puede decir que "vinieron, vieron y vencieron".

Vencieron... hasta cierto punto.

De allí en adelante, cada quien con su título, es cuando parece comenzar el acomodamiento. Porque si en los primeros años era agradable sorpresa ver jugar niñas en los torneos abiertos, en las mesas de la medianía en vez de en las últimas, ahora es penoso ver a algunas seleccionadas e incluso maestras FIDE... ¡justo en ese mismo sitio (cuando no más abajo)! En cuanto una pierde con un novato estudiantil, otra llega a la ronda de juego a conversar con su oponente mientras el tiempo corre y el árbitro espera impaciente a que lleguen a reportar un "tablas de grandes maestros".

La verdadera voz de alarma fue dada en el Campeonato Nacional Femenino 2000, cuando varias de las jugadoras élite hicieron gala de un absoluto desprecio por el orgullo deportivo y dieron resultados que, como mencionamos en otro artículo, son altamente sospechosos, aunque su ilegitimidad no pueda probarse.

Con estos antecedentes, no resulta del todo extraño, aunque sí irritante, el rendimiento de las seleccionadas en la reciente Olimpiada de Estambul, donde se ubicaron en el lugar 73 de 86, para un percentil de 16%, menor que en 1998. Casi las mismas que hace dos años fueron por primera vez a una cita mundial, casi las mismas que en aquel entonces no tenían títulos FIDE y contaban con dos años menos que ahora -en cuanto entreno, rodaje, fogueo y experiencia- hicieron aquella vez, en conjunto, un mejor papel que ahora.

A tal razonamiento se podrá objetar un punto en dos apartados: el primero, que esta vez no viajó WIM Lorena Zepeda, nuestra mejor carta internacional, hecho plenamente demostrado en los juegos escolares cubanos 2000, donde sacó una joya de medalla de bronce en el tablero 5; el segundo, consecuencia del anterior, que en su lugar fue la joven WFM Nayda Avalos, aún inexperta y con 14 años todavía sin cumplir, con lo que el equipo habría perdido fuerza competitiva.

Para contestar a lo anterior, analicemos la composición y el rendimiento de los equipos en ambas olimpiadas. Para ello, utilizaremos el mismo sistema que en algunas universidades se denomina "Cúmulo de Unidades de Mérito" (CUM), que consiste en multiplicar la "nota" (que, en este caso, es el rendimiento porcentual) por el "peso específico" que cada tablero tiene (parece razonable asignarle 2300 al primero, 2200 al segundo, 2100 al tercero y 2000 al suplente, una escala relativa conforme al ELO internacional que suele encontrarse en estos niveles), dividiendo el resultado entre 1000 y aproximando a enteros, para tener cifras manejables.

  1998 KALMYKIA 2000 ESTAMBUL
Tablero 1
2300
Lorena Osorio
3 de 11 = 27%.
CUM 62
WFM Sonia Zepeda
7 de 14 = 50%
CUM 115
Tablero 2
2200
Lorena Zepeda
6½ de 11 = 59%
CUM 130
WFM Tahnya Pastor
5½ de 13 = 42%
CUM 92
Tablero 3
2100
Sonia Zepeda
6 de 11 = 54%
CUM 113
WFM Lorena Osorio
4½ de 9 = 50%
CUM 105
Suplente
2000
Tahnya Pastor
2 de 6 = 33%
CUM 66
WFM Nayda Avalos
1½ de 6 = 25%
CUM 50

Con estos datos, hagamos ahora un brevísimo perfil de cada jugadora, teniendo en cuenta su relación consigo misma en el evento aterior, o bien, con su homóloga, si lo primero no fuese posible.

WFM Sonia Zepeda = CUM 113 en 1998 - CUM 115 en 2000
Aunque es la tetracampeona nacional y su CUM es bueno, los números dicen que, de un tiempo para acá, no muestra avances significativos. Aparte, su ELO internacional baja sistemáticamente en los tres últimos listados FIDE (2069, 2046 y 2029).

WFM Tahnya Pastor = CUM 66 en 1998 - CUM 92 en 2000
Parece haber avanzado algo, pero palidece ante su homóloga del segundo tablero de hace dos años (130) y, en esta olimpíada, mostró una alarmante desconcentración, como lo evidencian sus partidas.

WFM Lorena Osorio = CUM 62 en 1998 - CUM 105 en 2000
Según los datos, habría avanzado bastante en dos años; pero esta suposición se cae al ver cómo, en esta olimpiada, dejó ir dos ganancias de dama y no pudo ganar un tercer partido con pieza de más. Aparte, está su habitual bajo rendimiento en torneos abiertos locales.

WFM Nayda Avalos = CUM 50 en 2000
Fue su primera olimpiada, no habiendo referencia anterior. Sin embargo, su CUM es menor que el de la suplente anterior (66), y notablemente más bajo que el de Lorena Zepeda (130), teniendo ambas, para la fecha de cada evento, los mismos 14 años. Se desencontró a sí misma y nunca mostró las virtudes que la llevaron a ser considerada como prodigio ajedrecístico. Si la adolescencia tiene algo que ver en esto, habrá que buscar cómo encauzar esta irrupción.

Visto así, la excusa basada en la ausencia de WIM Lorena Zepeda es ambivalente.

Aceptemos, por una parte, que su presencia en Estambul le habría inyectado mucha más fuerza al "ESA Women Team"; sin embargo, no olvidemos que fueron precisamente sus derrotas ante Avalos y Pastor en el torneo clasificatorio las que, en primera instancia, la marginaron de esta competición. Un detalle importante es que, con la sola excepción del Subzonal 2.3c 1999, hasta hoy ha renunciado a enfrentarse a su hermana Sonia, prefiriendo las tablas fraternales y privándose, con ello, de algunas oportunidades.

Sin embargo, hemos de considerar al respecto, en primer lugar, que la olimpíada es un torneo por equipos y que éstos, como tales, no pueden depender de una sola persona; en segundo, que sobran los ejemplos, en todos los niveles ajedrecísticos, de países que, por distintos motivos, no pueden llevar a alguno o algunos de sus máximos exponentes, sin que ello afecte sustancialmente su competitividad; y en tercero, que las jugadoras llamadas a dar un eventual relevo están en la obligación de rendir tanto o más que sus predecesoras, en tanto forman parte de un proceso en el cual se invierten recursos estatales y privados nada despreciables. En este último aspecto, habría que revisar también la influencia de factores extradeportivos, que el entrenador nacional y los demás miembros de la delegación hayan podido observar durante su estancia en Estambul.

Vistas así las cosas, pareciera ser que varias de las señoritas seleccionadas han dejado de esforzarse en serio, como si -para salir al paso de cualquier crítica a su rendimiento absoluto- pudieran siempre esgrimir el argumento de que, a fin de cuentas, son ellas las mejores "en femenino", entendiendo la distinción de género como una sub-categoría en donde se exige menos y se perdona más.

Dicho en otras palabras: ¿será que ellas se permiten estancarse porque, en última instancia, son una selección de cuatro sobre un universo real de cinco? ¿Es que faltó Lorena o es que faltó ambición?

La respuesta es evidente. Cada una debe tomar conciencia y cambiar de actitud, ya sea por convicción o porque, en menos tiempo de lo que creen, surja de las canteras alguna que se instale de pleno derecho en esos puestos que, por esta vez, no han justificado.

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